Un mundo global unido a una sociedad dividida actualmente como coctel perfecto para que los poderosos ataquen el estado de bienestar

Las previsiones más optimistas apuntan hacia tener que afrontar un nuevo año cargado de incertidumbre en el mundo. La situación vivida durante la pandemia, la invasión de Putin al pueblo ucraniano así como la situación geopolítica instaurada en forma global están generando el escenario perfecto para que los poderosos hayan iniciado un ataque global al estado del bienestar, ataque hacia derechos que pensábamos que actuaban como plenamente consolidados y que las situaciones vividas en los últimos años nos han enseñado que debemos defenderlos todos los días. 

     También asistimos a una sociedad que en general queda instaurada en el desencanto. Una sociedad que cada vez con mayor crudeza desconfía de la política en general, descontenta con su forma de vida, ante unas instituciones que no son capaces de acercarse realmente a los problemas de las personas. Una sociedad descontenta y que en forma cada vez más individualizada huye de los problemas colectivos, actitud que genera un cóctel perfecto para que las políticas de ultraderecha se instalen en el contexto político europeo y mundial. 

      Nuestro país no es ajeno a este tipo de comportamientos estableciéndose en igual forma una alarmante desconexión entre la sociedad y la clase política. La crisis sanitaria, económica y la inflación disparada eleva las desigualdades entre los ciudadanos y ciudadanas ante políticas de confrontación permanente que erosionan a las propias instituciones y generan el crecimiento de los extremos más radicales. Los próximos tiempos serán esenciales para caminar hacia las políticas de los derechos o contrariamente hacia las políticas de las derechas más radicalizadas. 

      El sector de seguridad privada ejerce su actividad prácticamente en la mayoría de países del mundo. Un sector donde las distintas normas existentes sobre su funcionamiento instauradas prioritariamente en Europa, actúan como órgano desvertebrador del mismo si bien es cierto que la situación económica establecida en el ámbito mundial afecta directamente y en forma generalizada a su actividad debido entre otros factores a la incertidumbre instaurada globalmente en el planeta. 

      Fortalecer la presencia en Europa resulta de vital importancia para en esta forma participar activamente de las decisiones globales que posteriormente afectan directamente sobre el sector en cada uno de los países comunitarios. Directivas europeas sobre contratación de servicios, implementar elementos para fortalecer la igualdad efectiva en las empresas, anticipación al cambio ante los nuevos retos tecnológicos, políticas activas sobre el ataque al efectivo, directivas sobre la adecuación del transporte de explosivos en el espacio comunitario, son entre otros elementos que se tratan y aprueban en Europa y que afectan a las condiciones del sector en forma genérica en nuestro país. 

      Fortalecer nuestra presencia en nuestro país es tanto como seguir consolidando la presencia de nuestros delegados y delegadas en los centros de trabajo como elemento vital y de cercanía a los problemas de las personas. También es seguir liderando tanto en el ámbito de acción sindical como de política institucional todas aquellas áreas donde se resuelven temas relacionados con el sector de la seguridad privada y con la actividad de servicios auxiliares. 

      Fortalecer nuestra estructura sindical es tanto como afrontar un nuevo año donde seguir perseverando por mantener derechos ante un mundo globalizado que pretende aumentar las desigualdades. Ante un mundo, un país y un sector el nuestro, que también en el 2023 necesita sin duda. 

MAS DERECHOS, MAS SINDICATO, MAS UGT