La valentía del vigilante de seguridad Pablo Nieto ha sido este viernes reconocida en el Pazo de Fonseca de Santiago, después de que el pasado lunes este trabajador salvara la vida a un hombre que se estaba autolesionando con unas tijeras. Su rápida reacción evitó que todo acabara en tragedia.

Todo ocurrió el pasado lunes, sobre las 8:00 horas, momento en el que los vigilantes de seguridad de la Universidad llegan al pazo de Fonseca. Sin embargo, Nieto había acudido antes, pues estaba contratado por la dirección de la exposición que alberga el palacio, dedicada a los gremios de la plata y el azabache en la ciudad de Santiago.

Los representantes de la Asociación de Ourives de Santiago han homenajeado esta mañana a Pablo Nieto /EFE/ Xoán Rey

Nieto relata que cuando abrieron las puertas no había «absolutamente nadie» en la calle, algo que le sorprendió, pues normalmente a esas horas ya suele haber peregrinos, turistas y vecinos por la ciudad.

Aproximadamente tres minutos después, el vigilante vio a una persona frente al Pazo, junto a una casa, con los pantalones bajados. Su primera reacción fue «llamarle la atención», ya que pensaba que este hombre estaba orinando en la calle.

«Conforme me fui acercando a él le vi que estaba ensangrentado y que se estaba autolesionando con unas tijeras a la altura del cuello», cuenta Nieto, que tras ver lo que ocurría gritó para que se detuviera, sin éxito.

«No reaccionó en ningún momento. Tuve la gran suerte de que alejó un poco la mano derecha del cuello, donde tenía las tijeras, y le di con la defensa en la muñeca y se le cayeron al suelo», explica el vigilante de seguridad.

Nieto afirma que esta persona se quedó «paralizada» y que en ningún momento mostró violencia hacia terceros, porque toda su «rabia» iba dirigida a sí mismo.

Fue entonces cuando un peregrino que pasaba por la calle se identificó como enfermero y le prestó los primeros auxilios, para contener la hemorragia de las heridas.

«Esperamos a que vinieran los servicios de emergencia. En ese momento a nosotros se nos volvió eterno, pero la verdad que vinieron rapidísimo».

La reacción de Nieto, que evitó que la historia acabara en tragedia, ha sido motivo este viernes de un pequeño homenaje por parte de la asociación de artesanos y comerciantes Ourives de Compostela, que organiza la exposición que alberga el Pazo de Fonseca.

Allí mismo, su presidente, Arturo Ouro ha expresado su reconocimiento por la «valentía» y la «fuerza y las agallas» de Nieto, al enfrentarse a «una situación muy compleja», para la que «no todos estamos preparados».

Por su parte, Pablo Nieto se ha mostrado alegre, aunque ha señalado a Efe que este tipo de homenajes «deberían darse más a menudo y no esperar a que surjan estas situaciones».

«Creo que de cara a la sociedad debería dignificarse un poco más nuestro trabajo. No somos porteros de discoteca, no somos seguratas, somos vigilantes de seguridad. Prestamos un servicio privado, pero muchas veces damos un servicio público de auxilio y socorro», ha señalado.

Nieto, que lleva 12 años trabajando como vigilante se seguridad, comenzó su servicio en Fonseca el pasado mes de julio, con la inauguración de «O esplendor do Camiño. Oito séculos de pratería e acibeches en Compostela», una muestra que expone al público alrededor de cien piezas de entre los siglos XIII y XX elaboradas en plata y azabache.