Pepe Álvarez (Belmonte de Miranda, Asturias, 1956) considera que el plan nacional de respuesta a los impactos de la guerra presentado la pasada semana va a en la buena dirección. Pero considera que algunas medidas son insuficientes y afea al Gobierno de Pedro Sánchez que realmente no contara con los agentes sociales para acordar el paquete. Y avisa de que los sindicatos, que ya se movilizaron hace unos días, saldrán a la calle si el Ejecutivo no garantiza el control de los precios y la espiral inflacionista. De esta y otras cuestiones, el secretario general de UGT charla en una entrevista con Público en la sede del sindicato. 

Este lunes hemos conocido los datos de desempleo de marzo. ¿Qué valoración hace la UGT?

Yo creo que son relativamente positivos. Hay que ser claros. Creo que el mes de marzo se ha roto una senda de crecimiento del empleo que veníamos teniendo en los últimos meses en nuestro país. Seguramente que hay dos circunstancias que han motivado esta situación. Una de ellas es la invasión de Ucrania y los efectos reales de la invasión. La otra, seguramente que la huelga de transportistas tampoco ha ayudado. Pero junto con eso, también hay que decir claramente que hay un dato extraordinariamente positivo, que es la creación de empleo indefinido. Ese 30% de empleo indefinido creo que es la prueba evidente de que se podía y se debía reformar todo lo relacionado con el tema de la contratación. 

Otra pregunta de actualidad. Este pasado fin de semana estuvo en el Congreso el Partido Popular. ¿Qué opinión le merece el nuevo liderazgo de Alberto Nuñez Feijóo? ¿Cree que ayudará a tender más puentes con los sindicatos desde el PP? Él mismo dedicó unas palabras de reconocimiento a la labor de CCOO y le agradeció a usted personalmente su presencia.

A mí me parece que es muy pronto. En todo caso, de momento tenemos que valorar por lo que ha hecho en Galicia. Mi presencia y creo que la propia invitación del PP obedece a eso. En otros congresos no hemos sido invitados. En Galicia ha habido diálogo, ha habido concertación. Seguramente menos de la que quisiéramos. Pero en todo caso, lo que realmente es importante para España es ver si es posible que pasemos de la confrontación política a grandes acuerdos de Estado. Construir España en un momento tan importante, con estas cantidades ingentes de dinero que están entrando de la Unión Europea, sin esos grandes consensos de Estado, creo que perjudica al conjunto de los ciudadanos y las ciudadanas. Y en ese sentido, si Feijóo viene con esa idea y el Gobierno, por otra parte, hace todo lo necesario para que sea posible creo que vamos a poder avanzar. Por dos razones. Una, porque huiremos de las presiones de última hora en el Congreso de los Diputados porque ya esto tendrá una base mucho más amplia. Y la segunda razón, porque estas políticas van a durar muchos años en España y se supone que va a haber una alternancia en el Gobierno. Por lo tanto, es bueno que, aunque con matices, haya acuerdos de Estado de una cierta profundidad.

En este sentido, ¿qué valoración hace UGT del Plan Nacional de Respuesta a los impactos de la guerra que ha aprobado el Gobierno? ¿Qué ha aportado en concreto UGT? El Gobierno ha presumido mucho de que se ha dialogado con los agentes sociales y con otros sectores.

El plan va en la buena dirección. Yo creo que el Gobierno tenía que salir. Seguramente el Gobierno podría haberlo hecho antes, porque la crisis de precios viene como consecuencia de la guerra, pero antes de la invasión. Y por tanto había que poner coto a este desmán que están teniendo los precios en nuestro país. En algunos casos son puramente especulativos y de beneficios usureros por parte de las empresas. A nosotros nos hubiera gustado que el plan fuera un plan acordado. Este es un plan que ha sido levemente informado a los agentes sociales. Y el Gobierno tiene que empezar a pensar que por mucha urgencia que haya, informar levemente no es concertar, no es acordar, no es dialogar. Y en ese sentido, a mí me parece que aún siendo importante, es insuficiente, claramente insuficiente, por el tiempo de duración que tiene el plan. Con toda seguridad va a haber que ampliarlo durante más tiempo. Es insuficiente porque hay colectivos que no han quedado incluidos entre las personas que tienen que tener acceso a algún tipo de protección social.

Las personas que están ganando 1.000 euros al mes con el salario mínimo interprofesional difícilmente pueden llegar a final de mes. La cuestión que tiene que ver con el futuro de la inflación es, sin ningún lugar a dudas, el precio de la energía. Vamos a ver cómo se comporta la Comisión Europea con esta propuesta que ha hecho España y Portugal. Y después hay una aportación de 10.000 millones de euros en créditos a las empresas, que a nosotros nos hubiera gustado participar más, porque se sabe que durante la pandemia una parte de los créditos que se han dado a las empresas han ido a un grupo de empresas muy selectas que generalmente coincide con las que tienen más y mejor relación con las entidades financieras. Y, por tanto, creo que hay que garantizar el acceso a las pymes y a los autónomos a esos créditos de manera universal. Y yo creo que tal y como están, difícilmente se puede garantizar eso.

Los sindicatos se manifestaron en la calle para exigir medidas que bajaran los precios. ¿Si se consideran insuficientes las medidas puede haber más movilizaciones en este sentido?

Sin ningún lugar a dudas. O se controlan los precios, o el Gobierno garantiza que esta espiral de inflación empieza a bajar de manera muy importante, sobre todo si se controla el precio de la electricidad, o los sindicatos nos tendremos que movilizar. No sólo frente a la falta de control de los precios, sino sobre todo frente a la necesidad de subir los salarios. Porque los empresarios y las empresas, cuando tienen encarecimiento de sus productos, generalmente lo trasladan al consumidor. Es decir, si a un panadero le suben el precio de la harina, lo que hace es subir el precio de la barra del pan. El encarecimiento del coste de la vida lo tenemos que trasladar a los salarios y en ese sentido es necesario que vayamos pensando que tiene que haber una relación entre el crecimiento del coste de la vida y de los propios salarios.

Precisamente sobre los salarios, se ha puesto encima de la mesa el llamado Pacto de Rentas. ¿Nos puede explicar exactamente en qué consiste, en qué punto está y que defiende UGT?

Creo que el Pacto de Rentas en estos momentos, un único pacto, yo lo veo bastante inviable. En todo caso, posiblemente podríamos confluir en tres acuerdos por separado que trataran los tres temas fundamentales que yo creo que componen un pacto de rentas. Evidentemente lo componen los salarios. Pero no solo los salarios. La fiscalidad es otro elemento fundamental que tiene que estar en el Pacto de Rentas y los precios. Y, por tanto, fiscalidad y precios no los vamos a discutir y acordar patronal y sindicatos. En eso habrá que incluir al Gobierno. Por eso a mí me parece que no estamos tanto en estos momentos en lo que sería un pacto de rentas negociado por tres, sino que estamos en acuerdos que finalmente creo que pueden configurar lo que normalmente se llama un pacto de rentas.

En la última entrevista que hizo con Público, usted defendía la necesidad de crear una empresa pública de energía. Es una cosa que una parte del Gobierno sí que ha defendido, pero la parte mayoritaria la hemos visto más reticente. ¿Por qué sería interesante una empresa pública de energía ?

Estratégicamente es imprescindible. España, por razones poco justificadas, ha dejado de estar presente en uno de los sectores fundamentales estratégicos de nuestro país, que es la energía. Esto ha sido tan estúpido que la empresa de energía española que era Endesa no se la vendimos al sector privado, se lo vendimos al sector público italiano. Eso demuestra que todo el proceso de privatización que se ha hecho en sectores estratégicos en nuestro país no se ha hecho en el resto de los países europeos. No tiene nada que ver con el libre mercado, sino que tiene que ver sobre todo con controlar los sectores estratégicos y garantizar a los ciudadanos y ciudadanas el acceso a los servicios públicos. Ahora hay una gran oportunidad para poder constituir una empresa de energía pública, de producción, de energía. No se trata tanto de la distribución, sino que se trata fundamentalmente de la producción de energía.

Y, ¿por qué? Pues porque empiezan a caducar muchas concesiones del Estado, que son propiedad del Estado, que no son propiedad de las empresas, tanto en el ámbito de la producción de energía hidráulica como en el ámbito de la producción de energía nuclear. ¿Qué puede el Estado recuperar con esas concesiones? Puede el Estado entrar también, seguramente con exigencias de fabricación en España, en la producción tanto de la energía solar como de la eólica. Y eso creo que nos ayudaría a vertebrar también un sector industrial para producir materias que ayudarían a que integralmente, por un lado, tuviéramos garantizada la producción de energía. Y por otro lado, también pudiéramos contribuir al desarrollo industrial de las cuestiones necesarias para producir esa energía.

¿Han hablado de esto con el Gobierno? ¿Por qué creen que se muestran reticentes? 

Siempre hay como una especie de idea de escabullirse por parte del Gobierno en esta materia. Por otra parte, también es público y notorio que la CEOE no quiere, porque no quieren que haya empresas públicas. Pero a base de trabajarlo en la sociedad, yo creo que vamos a convencer al Gobierno. Porque a mí me da la sensación que la inmensa mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país es absolutamente consciente que este lío inmenso que tenemos en España. Además, se puede montar la empresa sin nacionalizar ninguna, por tanto, sin ningún tipo de lío. Sencillamente, el Estado quedándose aquello que le es propio cuando corresponde que la iniciativa privada se lo devuelva. Tenemos una empresa incluso montada, que podría ser la base de esa gran empresa pública que es Hunosa, que en sí misma ya tiene bases suficientes como para poder hacer ese trabajo. Tenemos nuevos sectores de producción de energía en los que realmente la presencia pública tendría mucho sentido. Por ejemplo el hidrógeno. Nacionalizar una empresa siempre se hace complejo. Yo creo que se hace construyendo a partir de lo que tenemos. Y eso tiene tantos argumentos que creo que el Gobierno, la mayoría del Gobierno, acabará aceptando que ese es un proceso que se tiene que producir.

La patronal se descolgó de la de la última subida del del SMI y tampoco ha defendido el veto a los despidos incluido en este plan de recuperación, incluso con acusaciones duras hacia la ministra. ¿En qué situación se encuentra el diálogo social y la relación, siempre difícil, entre sindicatos y patronal?

Yo creo que tampoco podemos pretender que lleguemos a acuerdo en todo. No me parece ningún drama que con el salario mínimo interprofesional, la CEOE no llegue a un acuerdo. Como ocurrió por cierto, con los gobiernos de Mariano Rajoy. En la inmensa mayoría de las veces que no se subió el salario mínimo interprofesional no pasa nada. Me parece que es razonable. Lo importante es que en un acuerdo como la reforma laboral se haya llegado a un acuerdo. Como también creo que la CEOE, en relación con el tema del despido, la sensación de no poder despedir durante seis meses a aquellas empresas que han sido objeto de algún tipo de subvención por parte del Estado.

Me parece que la posición de la CEOE en cierta medida es razonable. Porque yo, que estoy plenamente de acuerdo, creo que hubiera sido bueno que el Gobierno nos hubiera informado y hubiéramos tenido la oportunidad de debatirlo. Porque creo que hubiéramos podido convencer a los empresarios, como se hizo durante la pandemia, de que una medida de estas características tiene todo el sentido. Lo que no tiene ningún sentido es que el Estado está aportando 10.000 millones de euros para créditos a las empresas, que los entes de nueva creación sean los que tienen subvención por parte del Estado y que la devolución de eso que pone el país por parte de las empresas no sea mantener el empleo. Por lo tanto, a mí me parece que seis meses, que por cierto no es nada de tiempo, en Alemania tienen 12, en Francia tienen 12, en Italia tienen 12. A mí me parece que es razonable que se ponga.

e consiguió, no sin suspense, derogar la reforma laboral de Rajoy. Fue un acuerdo entre empresarios y sindicatos. ¿Se notan ya los efectos de este nuevo marco normativo?

Yo creo que se están notando de manera espléndida en el tema central que se ha podido desarrollar hasta ahora, que es la contratación. El mes de marzo de este año hemos tenido un 30% de contratos indefinidos, cuando el mismo periodo del año pasado estábamos en el 4%, cuando además la reforma laboral ni siquiera había entrado en vigor porque en realidad en vigor ha entrado a partir del mes de abril. Es una demostración real, física, de hasta qué punto el problema en España es que no había una norma que obligara a no hacer contratos temporales. Las empresas, en el momento en que han visto que efectivamente eso viene incluso antes de tener que hacerlo obligatoriamente lo han hecho. Y no ha representado ningún drama, ni va a representar ningún drama, ni va a representar ningún problema para el empleo.

Creo que entramos en una dinámica nueva, con una cultura nueva que va a ayudar a que muchas familias, muchos jóvenes, puedan emprender una vida con una cierta seguridad. Que muchas familias puedan con toda seguridad emprender compras y gastos con una cierta seguridad, porque van a tener un empleo indefinido. Eso va a venir bien para la seguridad del trabajo. Una de las cuestiones que generaba más precariedad desde el punto de vista de la salud laboral es la temporalidad y va a servir para la profesionalización de los trabajadores y trabajadoras y para la mejora del tejido productivo de nuestro país. Las empresas que tienen muchos trabajadores temporales, finalmente el producto que producen no es de alta calidad. Creo que eso también va a venir a ayudar al cambio de modelo productivo en el que estamos.

Algunos de los aliados de izquierda del Gobierno fueron muy críticos y no apoyaron la reforma laboral. Fue una jornada vertiginosa. ¿Cómo vivió aquellos días de incertidumbre que no se sabía si salía o no salía y al final salió un poco de rebote?

La verdad es que yo lo he vivido con pasión, para defenderlo y convencerlos. Porque no hay ninguna razón para no hacerlo. Yo todavía estoy esperando que nos reconozcan que ha sido un paso muy importante. Yo puedo reconocerles que quedan cosas por hacer muy importantes, pero que nos reconozcan que ha sido un paso muy importante y que se habían equivocado. Por lo tanto, lo hemos vivido con pena y con mucha tristeza. Porque cuando la izquierda de nuestro país no es capaz de asumir que más allá de los intereses partidarios, más allá del momento político en el que se viva, incluso más allá de las presiones locales que en algunas de estas izquierdas ha habido, como es el caso de Euskadi, o como es el caso de Galicia, por parte de las organizaciones sindicales nacionalistas está el bien general. Y ahora tendrían que explicarles a los trabajadores que tienen contrato indefinido que si no llega a ser porque San Casero se equivocó no lo tendrían. Porque en realidad, si no hubiera habido la equivocación de un diputado del PP, hoy estaríamos en una crisis política seguramente importante en nuestro país. Y sobre todo, ese 30% de trabajadores que en el mes de marzo han pasado de un contrato temporal a un contrato indefinido, no hubiera ocurrido. 

¿Cómo está la relación actualmente con ERC después de aquel desencuentro con la reforma laboral?

Nuestra relación está bien. Yo creo que las cosas hay que decírselas un día y yo se las he dicho. Ellos saben lo que opinamos. Pero más allá de eso hay muchas cosas que construir. En la reforma laboral quedan partes importantes que hay que cambiar, sobre todo por lo que hace referencia a todo lo que tiene que ver con el despido. Tanto las causas, como el mecanismo para despedir y la propia cuantía del despido. Por no hablar de los salarios de tramitación, por citar solo algunas partes de las cuestiones que hay que cambiar y en ese sentido los vamos a necesitar. ERC es un partido de Gobierno en Catalunya y en ese sentido, nuestras relaciones con el Gobierno de la Generalitat que presiden tienen que ser de trabajo en común. Catalunya necesita políticas industriales de fondo. No se puede perder este momento que viene con los fondos de reconstrucción, porque son básicos y fundamentales para poder recomponer el empleo y el empleo de calidad.

¿Estas medidas que propone de recuperar la cuantía de las indemnizaciones por despido y otros elementos que quedaron fuera de la reforma laboral se deben abordar próximamente en una reforma del Estatuto de los Trabajadores?

Ese es uno de los marcos posibles. El Estatuto de los Trabajadores del siglo XXI, del que se hablaba y se continúa hablando. Tiene todo el sentido que lo podamos abordar ahora cuanto antes. Nosotros queríamos tratar algunas cosas singulares fuera de esa reforma, porque dejarlo todo para el Estatuto nos parecía que no íbamos a poder. Y finalmente, creo que teníamos razón. No hubiéramos podido sacarlo adelante. Pero una vez que hemos dado el paso, tanto en negociación colectiva como en contratación, como en la reforma laboral, ahora yo creo que hay que abordar una reforma en profundidad del Estatuto de los Trabajadores. Esto pasa por cuestiones tan importantes desde el punto de vista de la igualdad como es la corrección lingüística igualitaria, desde el punto de vista de la lengua del Estatuto de los trabajadores, hasta cosas tan importantes como el despido.

Pero aquí hay que introducir la digitalización. Con las plataformas digitales hemos ido haciendo normas para las plataformas digitales ad hoc que deben estar en el Estatuto de los Trabajadores. No solamente como con el tema de los riders, sino desde una perspectiva más amplia. Y eso son algunas de las cuestiones que va a haber que hablar en este Estatuto de los Trabajadores del siglo XXI. Yo espero que cuanto antes el Ministerio de Trabajo convoque a esa comisión de expertos que nos puedan hacer un período de tiempo no muy largo, un primer informe que sea la base para un gran acuerdo. Porque también nos gustaría que hubiera un gran acuerdo político en el entorno de las normas básicas que tienen que regular las relaciones laborales en nuestro país.

En este sentido, hace mención al Ministerio de Trabajo. ¿Qué balance hace de la gestión de la vicepresidenta y ministra, Yolanda Díaz, en esta legislatura, en relación con las mejoras que se hayan podido lograr para la clase trabajadora?

El balance tiene que ser un balance positivo, porque una parte muy importante de las medidas son medidas que hemos acordado. No son medidas sólo del Ministerio y en la medida en que somos copartícipes tenemos que hacer un balance positivo. En relación con la reforma laboral, cuando pase el tiempo habrá un antes y un después. Porque en realidad es un cambio de 180 grados desde los años 80. El mercado de trabajo en España sólo ha hecho que degradarse. Y esta es la primera vez que se gira y efectivamente entra en una dinámica nueva. Pero la regulación de los riders es la primera regulación que se hace en la Unión Europea. Nosotros la hemos tenido que ir a explicar a nuestros colegas europeos. Yo mismo, desde la vicepresidencia de la Confederación Europea de Sindicatos, la he tenido que explicar, por poner solo dos ejemplos.

Nos quedan asignaturas pendientes. Antes hablaba de el precio del despido y del sistema de abordar los despidos en nuestro país. Pero la salud y la seguridad en el trabajo es otro. Es otra asignatura pendiente y el Gobierno tiene que entrar a fondo. En España hay un debate muy oportuno en relación a la salud mental. Pero es que una parte muy importante del deterioro de la salud mental que hay en nuestro país es como consecuencia de los problemas psicosomáticos, de los problemas mentales que genera el estrés en el trabajo. Esas son algunas de las cuestiones que va a haber que abordar desde el Ministerio de Trabajo. Por lo tanto, creo que tenemos tiempo para hacer una valoración más amplia cuando acabe la legislatura. Porque yo espero que ahora podamos entrar en una nueva fase de negociación de estas cuestiones y de otras que tienen que ver con la formación permanente de los trabajadores y de las trabajadoras.

Este miércoles celebran en Córdoba la Asamblea anual de UGT. ¿Goza de buena salud el sindicalismo de clase español?

Yo creo que sí. Y si dijera la verdad, creo que tenemos muchas posibilidades de ir mejorando esta salud. Pero digo que sí porque ya hay suficiente gente que dice que no, no sé si saco nada positivo para el sindicato diciendo que no. Efectivamente yo creo que estamos mejorando cada día la salud del sindicato con las trabajadoras y los trabajadores. Porque hemos puesto de manifiesto en estos últimos tres años la utilidad del sindicato. Las personas trabajadoras al sindicato lo valoran por la utilidad que tiene, por la capacidad que tiene de llegar a acuerdos, de mejorar las condiciones de vida y de trabajo de las personas trabajadoras de nuestro país. Y yo creo que durante estos tres años hemos hecho una serie de acuerdos, se han implementado una serie de políticas que van en una dirección altamente positiva. Seguramente que las personas que han pasado este mes de marzo de un contrato temporal a un contrato indefinido no han pensado que detrás estaba el sindicato. Pero si no fuera por la tozudez de las organizaciones sindicales, el trabajo constante y permanente, pueden tener la seguridad de que eso no hubiera sido posible. Ocurre lo mismo con las pensiones. El haber conseguido la revalorización automática de las pensiones de acuerdo con el IPC es otro hito importantísimo.

Los jubilados y pensionistas han visto que han pasado de cobrar 3 euros de aumento de la pensión a 30, a 60, a 90 euros. Y eso ha sido fruto del trabajo de las centrales sindicales. Yo creo que hay una parte importante de la sociedad que eso nos lo reconoce y lo valora. Ahora tenemos un trabajo largo por hacer, porque yo creo que cada día es más difícil hacer sindicalismo. La diáspora de los trabajadores hace muy difícil poder llegar a ellos cada día. El sindicato está en el centro de trabajo, pero también en la plaza. En la plaza que a veces es la red, no es la plaza física. Y ahí hay un reto muy importante al que tenemos que llegar a los trabajadores y las trabajadoras. Nuestra Asamblea Confederal, que hacemos cada año, un poco lo que pretende es hablar de las cosas que hemos hecho. Pero sobre todo también plantearnos nuevos retos, porque yo creo que lo importante es que el sindicato pueda entonar bien con las demandas de los trabajadores y las trabajadoras. Por eso 2.000 delegados y delegadas reunidos sirven para poder coger el pulso y además poder hacer que nuestras reivindicaciones vayan al corazón de las demandas de las trabajadoras y de los trabajadores de nuestro país.

Por último, ¿temen que la ultraderecha pueda llegar a capitalizar este descontento social que hay y que se apropien de las calles en un espacio clásico de la izquierda del mundo sindical?

Es lo que quiere. Tienen el objetivo seguro. Es decir, si la ultraderecha tiene un primer enemigo, son las organizaciones sindicales. Después de los escarceos políticos han entrado de lleno en el ataque visceral, permanente, irracional, indecente a veces, a las organizaciones sindicales y a los dirigentes de las organizaciones sindicales. No es por casualidad. Ellos saben que para llevar adelante el atraco que pretenden hacer a los derechos de los trabajadores y trabajadoras nos tienen que quitar del medio. La historia demuestra que si hay sindicatos, sin sindicatos de clase fuertes y potentes, los derechos se mantienen y en ese sentido lo van a intentar. Pero nosotros vamos a intentar por todos los medios que eso no sea así. En Francia, por ejemplo, lo han conseguido de una manera muy importante con Le Pen. Pero en España están a años luz de poder conseguirlo porque hablan de cambiar algunos de sus planteamientos políticos.

En Francia no se les ocurriría a los lepenistas privatizar el sistema público de pensiones francés, como están haciendo aquí Abascal y compañía. No se les ocurriría en Francia pedir menos protección para los trabajadores y las trabajadoras como están haciendo aquí. Yo creo que la ultraderecha en España nace desde una perspectiva muy a corto plazo y muy ultraliberal. Y la ultraderecha europea que ha triunfado y que ha entrado en las clases sociales que nosotros representamos, no lo ha hecho así. Por eso creo que en todo caso, lo que hay que hacer es trabajar los temas y responderles con franqueza. Quizás el punto más débil sea el punto de migración y ahí creo que tenemos que armar ideológicamente a nuestro país. Los seres humanos son seres humanos. Vengan de Ucrania, vengan de Siria o vengan de cualquier otro lugar del planeta. Y hay que tratarlos como seres humanos.

Fuente. https://www.publico.es/entrevistas/secretario-general-ugt-pepe-alvarez-o-controlan-precios-sindicatos-tendremos-movilizar.html#md=modulo-portada-fila-de-modulos:2×3;mm=mobile-big