• El artículo 52.d del Estatuto de los Trabajadores, que considera objetivo y legal el despido por enfermar, se ceba con teleoperadoras, personal de edad avanzada y delegados sindicales.

Adriana Ampueda, venezolana de 42 años que llevaba siete como teleoperadora en la empresa Extel en A Coruña, acumuló 11 días de baja por una gastroenteritis y una afonía. El lunes, cuando se presentó en la oficina, fue despedida pese a tener justificante médico. Los sindicatos han identificado varias decenas de casos similares desde la sentencia del pasado 29 de octubre del Tribunal Constitucional que avala el despido de un empleado que falte al trabajo por enfermedad, aunque esté justificada. La frustración de Ampueda refleja el sentimiento de quienes se han visto en la misma situación: “¿Qué pretenden que hagamos? ¿Mentirle al médico?”.

Mujeres, personal de edad avanzada y con trabajos precarios, mecanizados y, al menos desde el punto de vista del empleador, prescindibles. Este es el perfil de los más afectados tras la decisión del Constitucional, así lo resume el área de Salud Laboral de Comisiones Obreras. Al caso de Ampueda se suman otros tres en la misma empresa, cinco empleadas de H&M en Cataluña o el de una trabajadora de la empresa Limpiezas Sirkari en el País Vasco. Hay más ejemplos.

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