• El vigilante arrestado fue detectado cuando trabajaba en el operativo de seguridad de un espectáculo musical en Sallent de Gállego.

La campaña realizada por la Policía Nacional de Huesca contra el intrusismo en el sector de la seguridad privada, con 60 inspecciones, ha acabado con dos detenidos. Uno de ellos es un joven que se hizo pasar por vigilante durante dos meses, en los que prestó servicio en distintos lugares, pese a carecer de habilitación para ello. Consiguió el distintivo mediante una falsedad documental, utilizando la identificación de otra persona para engañar a la empresa de fabricación de insignias. Está acusado de los delitos de falsedad documental y usurpación de estado civil.

El segundo detenido es un responsable de una compañía de seguridad, quien le suministro el uniforme, la defensa y los grilletes. Se le acusa de apropiación indebida. Su empresa lo ha denunciado por apoderarse de material valorado en 8.600 euros.

La Policía Nacional ha aclarado que ejerce la competencia exclusiva en el control de la seguridad privada a través de unidades especiales. Los agentes destinados en la unidad de la Comisaría de Huesca han realizado durante este año 60 inspecciones a empresas y personal que presta estos servicios para detectar el intrusismo en este sector.

En estos controles se detectaron irregularidades en la habilitación de uno de los vigilantes que trabajaba en la seguridad de un espectáculo musical en Sallent de Gállego.

La investigación concluyó que no podía ejercer como vigilante de seguridad y que el distintivo de identificación profesional que portaba en su pecho lo había obtenido mediante falsedad documental. 

Según ha informado la comisaría este viernes, este joven, con la excusa de ayudar a un conocido ofreciéndose para entregar su currículum en una empresa de seguridad, utilizó sus datos y se hizo pasar por él ante un empresa de las autorizadas para la fabricación de estas insignias, logrando de esta manera que le proporcionaran una placa con un número de identificación asociado a un vigilante habilitado.

Una vez obtenida la insignia, el responsable de una empresa de seguridad le contrató para prestar servicio y le proporcionó la equipación necesaria, a pesar de tener conocimiento, según la comisaría, “de que el joven no disponía de la habilitación del Ministerio del Interior, ni por tanto de la tarjeta de vigilante de seguridad”.

Estuvo ejerciendo como vigilante durante dos meses en diversos eventos organizados en la Comunidad de Aragón y en La Rioja, incluyéndole en dispositivos organizados con ocasión de acontecimientos con gran afluencia de público y asignándole incluso la vigilancia de material pirotécnico durante 18 horas.

Los hechos, además de delictivos, han dado lugar a procedimientos sancionadores al tratarse de intrusismo profesional e infringir la Ley de Seguridad Privada. Los expedientes se han remitido a la Subdelegación del Gobierno en Huesca para que determine la sanción a imponer.

La Policía Nacional ha recordado que existe un Plan Integral de Colaboración entre Policía Nacional y Seguridad Privada, denominado Red Azul, que tiene como finalidad “alcanzar un modelo profesional de colaboración y complementariedad”, y ha remarcado que perjudica “no solo al sector sino también a la seguridad ciudadana”. 

Fuente: heraldo.es