• La mujer trabajaba en un hotel en Gran Canaria y llevaba 13 años en el puesto

La justicia española ha puesto en evidencia que el histórico miedo de obreros o trabajadores a ser sustituidos por máquinas que desempeñen su misma labor, pero sin cansarse ni dormir ni cotizar, tiene un límite y pasa por un despido improcedente con su consiguiente indemnización. Así ha quedado plasmado en una sentencia publicada este jueves que ha declarado improcedente el despido de una empleada de Lopesan Hotel Management SL que, después de 13 años de servicio, fue sustituida por un programa informático o bot de gestión.

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