• La Policía Nacional reconoce la labor profesional de un grupo de vigilantes de seguridad por actuaciones meritorias en Toledo y en Talavera de la Reina

Verano de 2014. José Sánchez Varela, vigilante de Vettonia Seguridad, está trabajando en la piscina municipal de Patrocinio, un barrio de Talavera de la Reina. Ve a una madre angustiada que pide ayuda a gritos porque su hijo se asfixia. El chiquillo, de entre 6 y 7 años, se acaba de meter un globo lleno de agua en la boca, lo ha reventado con los dientes y la goma le obstruye la laringe.

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De izquierda a derecha: Ramiro Camacho, Diego Rodríguez, Blagoyka Todorova y José Sánchez Varela, este viernes en la Jefatura Superior de Policía de Castilla-La Mancha – H. Fraile

Cuando José llega, mucha gente rodea al chaval pero nadie actúa. El vigilante intenta abrirle la boca. Imposible. El chaval ya está cianótico. Y José pone en práctica lo que le habían enseñado en los cursos de formación: la maniobra de Heimlich o, lo que es lo mismo, la llamada compresión abdominal. El chaval, al fin, respira.

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