• Las acusaciones de racismo por sucesos como el de la estación de Sants están provocando que algunos no actúen cuando detectan irregularidades en pasajeros extranjeros.

“Nos graban constantemente con el teléfono, en cuanto te acercas a un extranjero para pedirle con buenos modales que te muestre su ticket, ya hay uno o varios viajeros sacando el móvil para grabar la escena. Y claro, ahí empiezan los problemas porque el inmigrante se viene arriba. Al final, no puedes hacer nada porque ya te empiezan a llamar racista y fascista. La situación es insostenible, es imposible que realicemos nuestro trabajo” relatan.

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