Los trabajadores del Metro de Madrid han sufrido hasta en 168 ocasiones algún tipo de violencia física y/o verbal en el ejercicio de su trabajo durante los 10 primeros meses de este año. Desde febrero de 2017, la fecha en la que entró en vigor el Protocolo de Prevención y Actuaciones frente a las Agresiones Externas en el Gobierno regional y empezaron a contabilizarse este tipo de casos, la cifra asciende a 351.

Estos datos están incluidos en la respuesta parlamentaria a una pregunta realizada por el diputado de Podemos Alberto Oliver, a la que ha tenido acceso EL MUNDO. En la compañía pública de transportes matizan que la estadística oficial se refiere exclusivamente a la plantilla que depende directamente de su estructura, formada por 6.800 personas, y que por tanto no se incluyen los incidentes en los que se ve implicado el personal de seguridad, un servicio que presta una empresa ajena en régimen de concesión.

De las 168 agresiones registradas en lo que va de año, 80 fueron verbales y los afectados no presentaron denuncia, mientras que las 88 restantes -verbales y/o físicas- sí fueron notificadas a la Policía por las víctimas. Entre estos últimos incidentes, en el 67% de los casos la razón fue que el viajero pasó los tornos del Metro sin validar el billete o resultó sorprendido in fraganti al intentar colarse, mientras que sólo el 1% se refiere asuntos relacionados con los grafitis.

El principal damnificado por este tipo de actos violentos es el colectivo del personal de estaciones, seguido del de los maquinistas. Precisamente uno de los incidentes registrados más recientemente ha sido el del conductor que fue intimidado por un grupo de 15 jóvenes encapuchados que le obligaron a mover el tren para poder pintarlo mejor con spray, aunque todavía no está incluido en las estadísticas ya que sucedió la madrugada del pasado 2 de noviembre.

Un portavoz del Metro argumenta que hay que «poner en contexto» la cifra global, ya que, según explica, «se producen 1,6 agresiones físicas o verbales con denuncia judicial por cada 10 millones de viajes». No obstante, asegura que la compañía está ultimando el lanzamiento de una campaña en redes sociales y con cartelería en el suburbano bajo el lema Estamos contigo con la que, «en la misma línea que otras iniciativas similares, se quiere poner en valor el papel de los trabajadores».

En paralelo, en el suburbano aseguran que se están «estudiando» las propuestas de los sindicatos para reforzar la seguridad tras los ataques de grafiteros de principios de noviembre, entre la que se encuentra su consideración como agentes de la autoridad como ya sucede con los profesores y el personal sanitario de la región. En la Consejería de Transportes precisan que, en todo caso, esta última medida debería ser aprobada por la mayoría de la Asamblea de la Comunidad de Madrid.

El protocolo de prevención y actuaciones en vigor especifica que se consideran agresiones físicas las coacciones y las lesiones y verbales los insultos o palabras groseras, las amenazas, las calumnias y las injurias. Según aclara la normativa autonómica, «los delitos específicos contra la autoridad, sus agentes y funcionarios públicos, reciben el nombre de atentados, resistencia y desobediencia y están regulados en el artículo 550 del Código Penal», que podrían suponer penas de cárcel de hasta cuatro años y multas de entre tres y seis meses.

«Metro de Madrid lleva un recorte generalizado en todo lo que tiene que ver con la prestación del servicio, desde hace más de 10 años la descapitalización se acerca al 70% y eso se ha notado en el afán de reducción en determinadas partidas como en seguridad», denuncia Oliver. «Desde el año 2010, la inversión en vigilantes ha caído en más de un 55% (de 102 a 45 millones de euros) y este dato sería aún más escandaloso si el servicio no se hubiera deteriorado tan rápidamente», concluye el diputado de Podemos.

 Fuente: elmundo.es